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Discurso histórico de Minou Tavárez Mirabal en la UASD. Destacado

Discurso histórico de Minou Tavárez Mirabal en la UASD.
Sábado, 28 Octubre 2017 15:11

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Al celebrarse hoy el 479 aniversario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, nos complace compartir con ustedes las palabras de Minou Tavárez Mirabal en 2016 sobre su valoración de la academia de altos estudios, a continuación el discurso íntegro: 

"La historia de la República Dominicana, desde el 28 de octubre de 1538, se hace, se conoce y se transforma también desde aquí, desde esta primera universidad del nuevo mundo.
 
Por ello les doy las gracias a todos ustedes: por permitirme ser parte por unos minutos de la academia que formó a mis padres, cuyo emblema, este anillo de graduación de mi madre, Minerva Mirabal,  que luego usó mi padre, Manolo Tavárez Justo, hasta su muerte,  lo llevo cada día como recuerdo, compromiso y exigencia  para asumir mis deberes cotidianos. 
 
Como lo he dicho antes, sin duda el mejor y tal vez el único camino para comprender y comprendernos es desde la comunidad de quienes enseñan y de quienes aprenden. De quienes enseñan aprendiendo y aprenden enseñando, incorporando nuevos conocimientos a la sociedad, ampliando así su misión hacia esa esfera de la cultura  que alguien definiera alguna vez como “todo lo que hay entre el polvo y las estrellas” y hacia el conocimiento, eso que queda cuando se nos ha olvidado todo lo que aprendimos.
 
Todo esto importa, porque las propuestas o la ideas que ustedes esperan de mí, no pueden estar fuera de un contexto, de una idea de universidad, de lo que creemos que a partir de ese acuerdo podamos hacer juntos. Hacer este ejercicio de otra manera nos conducirá a un listado de ofertas en que se disputan los primeros lugares las becas, aulas, mobiliario y dinero.
 
Amigas y amigos, estudiantes, académicos y personal administrativo, el inolvidable Manifiesto Liminar de Córdoba de 1918 que inició los grandes procesos de reforma universitaria en América, plantea con hermosas palabras eso que afirmamos y deseamos: “Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y por consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden”.
 
Y la universidad enseña, aprende, y más que nada crea, no sólo conocimiento científico.  La universidad es el lugar que promueve y acoge la creación artística, donde el amor por lo bello se hace la obra humana más exquisita y única que nos incita no sólo a construir un mejor país, no sólo un país más bueno, también un país más bello.
 
Y puede hacerlo y debe hacerlo, porque la universidad medita, piensa, se cuestiona, cuestiona, encuentra y busca verdades siempre provisorias. La democracia, la más útil y hermosa de ellas. 
 
¿No es eso acaso nuestra Universidad Autónoma de Santo Domingo?
Eso es lo que esperamos dominicanos y dominicanas de esta universidad.  No queremos sólo una fábrica de profesionales, esperamos mujeres y hombres sabios, libres, sobre todo libres y capaces de transformar su presente atrincherados en su día a día.
 
La tentación y el miedo que hacia la Universidad sienten quienes no creen en la democracia radican precisamente en esa razón. Esta casa de estudios a lo largo de su historia pasó por el dolor de perder a muchos de sus integrantes, asesinados muchos aquí mismo, donantes generosos de sus vidas a la patria. Y es que algo que sí sabe hacer bien la brutalidad es distinguir donde puede dar golpes que toquen las fibras íntimas del alma universitaria y su esencia. ¿O no fue eso lo que quiso hacer Trujillo al imponerse un Doctorado de esta Universidad Primada?
 
Los tiranos, como decía, tienen especial atracción por las universidades. No dejen nunca de recordar que el Triunvirato eliminó la autonomía universitaria en junio de 1964.
 
Fueron ex alumnos y académicos de esta Universidad los que desembarcaron en junio de 1959, fueron alumnos y ex alumnos de la UASD los que fundaron el Movimiento 14 de junio recién iniciado el año 1960.
 
Por eso, para entrar de lleno al tema de las propuestas que también significan un diagnóstico, permítanme parafrasear a un querido ex alumno de la Facultad de Derecho de esta Universidad  Autónoma de Santo Domingo, les pregunto: ¿Cuáles son hoy las escarpadas montañas de Quisqueya? Qué significa ir hacia ellas, alcanzar sus cumbres ?
 
Esas son preguntas que nos toca hacernos y nos corresponde a todos, entre todos, contestarlas. 
 
Si queremos encontrar el camino hacia ese futuro que desarrolle nuestras potencialidades como país, debemos beber de las fuentes en las que nacen las utopías que nos han dado origen, redescubrirlas, conocer cuáles fueron los anhelos de nuestros héroes y heroínas. Eso quiero de la universidad, eso les propongo.
 
Vivimos en un país, en una sociedad, en la que no se exigen derechos, se piden favores. Y mientras no tengamos ciudadanos y ciudadanas convencidos  de que tienen derechos, mientras no los hagamos valer, no hay  libertad, ni Estado de derecho posible. Eso espero de los universitarios.
 
Dominicanos y dominicanas tenemos que confiar en las conquistas que alcanza nuestra democracia, fiscalizarlas, defenderlas y ayudarlas a evolucionar desde cualquier frente profesional en que nos encontremos.   No hay excusas. Para conseguirlo debemos también trabajar duro en nuestro sentido de la valía personal, nuestro amor propio, pericia, suficiencia a nivel individual y colectivo, base de la confianza como sociedad, como país.
 
La nueva "sociedad del conocimiento", como se estableció precisamente en un encuentro de Rectores de Universidades Públicas,  debe estar “al servicio del hombre.  Para que además sea suficiente, hay que ponerle como contexto la educación para todos y durante toda la vida.”  En otras palabras en esa “sociedad”  el conocimiento deberá orientarse a generar riqueza  pero también a repartir mejor los beneficios de esa riqueza generada para que pueda mejorar la calidad de la vida de todos y de todas.  En esa ecuación ustedes, los jóvenes que estudian y se gradúan, que aplicarán como corresponde sus conocimientos, son un beneficio permanente para los Estados.  Ustedes.
 
El Artículo 4 del Estatuto Orgánico de la UASD dice textualmente: “El modelo educativo institucional de la Universidad Autónoma de Santo Domingo está sustentado en la docencia, la investigación y la extensión; busca fortalecer el desarrollo de una conciencia crítica, el pensamiento reflexivo y creativo, así como las demás funciones y actividades que se requieren para el cumplimiento de su misión.”
 
Me parece que ese es un buen marco para decirles muy francamente que sabemos que los docentes y el personal administrativo esperan mejoras salariales. Sabemos que los estudiantes necesitan laboratorios, aulas, mejorías en los sistemas informáticos.
 
Con mucha claridad les digo, y esto no solo vale para la UASD, que los recursos de un país con tantas carencias como el nuestro deben ser entregados a las instituciones para cumplan cabalmente con sus funciones, un mayor presupuesto para la UASD tiene que estar acompañado de una transformación académica y administrativa que garantice la formación  de los profesionales que la República Dominicana necesita. Los agrónomos, los médicos, los veterinarios, los ingenieros, los trabajadores sociales, los sociólogos, los politólogos, los matemáticos, los químicos, los cientistas que requiere nuestro país. Y esa transformación debe hacerse sin que esta Alma Mater de América pierda su visión crítica, su cátedra abierta.  No es posible tener una UASD adocenada, acrítica.
 
Como saben no me canso de repetir que la educación es un derecho, incluyendo la educación universitaria y soy, por tanto, partidaria de que la universidad debe ser gratuita.  La UASD debe seguir siendo financiada por el Estado y debe tener el presupuesto justo porque  la UASD no puede pasarse la vida perdiendo docencia, perdiendo tiempo reclamando lo que le corresponde
 
Pero no podemos obviar que al mismo tiempo la UASD está compelida a modernizarse, a hacerse cada vez más eficiente y tecnificarse, a garantizar su desarrollo informático, a producir tecnología.
 
En otras palabras: el gobierno tiene que cumplir con la UASD pero la UASD tiene que cumplir con la sociedad, ser -como ella misma se define- una universidad crítica, abierta y popular.  Y en esta época yo añadiría también que tecnológica, que tiene que tener recursos para la investigación y la extensión.
 
La reválida de todos los títulos de grado de profesionales extranjeros y de profesionales dominicanos que estudiaron en el extranjero debe hacerlo exclusivamente la UASD.  Y ya antes hemos dicho aquí mismo, y en el Congreso, que impartir el examen único para aspirantes  a residencias médicas también debe ser una competencia exclusiva de esta Universidad. Todo en el marco de la más absoluta autonomía.
 
El compromiso debe estar orientado a modernizar la universidad, a actualizarla, a aprovechar sus recursos humanos así como a fortalecer la especialización de los centros regionales de acuerdo con las demandas de desarrollo regionales y nacionales.
 
Ya para terminar, quiero recordar mis palabras de hace unos días cuando hablé de la UASD ante los rectores universitarios porque resumen lo que he venido diciendo en este encuentro: “La UASD no puede seguir siendo un enclave privilegiado en cuanto al financiamiento del Estado sin adecuar su funcionamiento legal, administrativo y académico con el máximo respeto a su autonomía y con el máximo compromiso con el Estado, con el país y con sus estudiantes.
 
La carrera administrativa y su profesionalización, el estudio de las necesidades de los centros regionales y su oferta académica, la posibilidad de crear Centros de Formación Técnica u otras universidades públicas están en el centro de nuestras preocupaciones. La baja académica de estudiantes reincidentes debe ser una medida urgente, pues significa costos injustos para los contribuyentes. Excúsenme los uasdianos, pero esperamos mucho, mucho más de ustedes.”

La nueva República Dominicana necesitará de una nueva universidad, y lo digo en sentido institucional. Nuestro nuevo y gran proyecto nacional capaz de dejar atrás este ciclo de más de cincuenta años requiere de universidades capaces de tomar como propios los problemas y los dolores de nuestro pueblo, presentando soluciones trascendentes.
 
Amigas y amigos.

La universidad que quiero como estudiante que he sido, como académica que también he sido, como política que soy, y como gobernante de nuestro país que busco ser en este proceso electoral, la voy resumir tomando prestadas las palabras de un gran universitario: quiero una universidad “al margen de la política partidista, de las disensiones ideológicas y confesionales; pero que por su condición de entidad moral, no puede estar al margen de los imperativos de la justicia que impulsan el progreso social".
 
Muchas gracias. 

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE SANTO DOMINGO
Palabras de Minou Tavárez MIrabal
Abril 26, 2016
 

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