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Plaza Democrática

Para cambiar de rumbo ahora

Para cambiar de rumbo ahora
Martes, 03 Noviembre 2015 20:49

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En los últimos años la República Dominicana ha estado viviendo una crisis de oposición política y, paralelamente, una trágica era del control de casi total de los poderes por parte una organización que -cuando lleguemos a agosto de 2016- nos habrá gobernado por 16 años desde 1996, aunque con una pausa en el período 2000-2004.

Esta combinación nefasta -que sin dudas debilita los fundamentos de la democracia- ha traído como consecuencia una dirección vertical del Estado, en la que ha estado prevaleciendo la verdad absoluta de la élite gobernante en medio de una grave ausencia de contrastes, gracias a la existencia de una oposición desarticulada.

De esa manera, quienes dirigen los destinos del país han tenido la oportunidad de desbordarse y de arroparnos con una venta de ilusiones  y una distribución masiva de anestesias que parecen adormecer a la gente, doblegada por la propaganda y con la capacidad de reacción prácticamente anulada.

Los problemas de la sociedad dominicana encontrados por el Partido de la Liberación Dominicana -a su llegada al poder hace 19 años- están intactos y probablemente empeorados: transporte, electricidad, servicios hospitalarios, seguridad alimentaria, competitividad de la economía, agua potable, seguridad pública, inequidad social, sistema tributario, trabas burocráticas, desarrollo comunitario y educación.

En este último sector apenas comienzan a verse destellos de cambios forzados por la misma sociedad que reclamó, en múltiples jornadas cívicas, el cumplimiento del 4% del PIB para la educación previsto en la ley. Ojalá que ese mismo paradigma se repita para provocar una transformación a gran escala en la República Dominicana.

En infraestructura, al margen de las costosísimas inversiones que se han hecho a través de contratos que algunas vez deberán ser examinados a fondo -seguimos teniendo grandes déficit, según todos los informes de competitividad- y si nos enfocamos en el área portuaria, la calamidad brota por todos lados, aunque aspiramos a ser un país exportador, para lo cual se ha creado un Banco de las Exportaciones (Bandex), que no han arrancado y que fue montado sobre una estructura financiera deplorable y populista, entregada en dación en pago a aliados políticos del partido de gobierno de turno.

Por las razones antes expuestas, y muchas más que no cabrían en este escrito, los dominicanos nos merecemos un verdadero cambio que reoriente el destino del país y nos encamine por una senda de desarrollo y prosperidad, sobre la base de un manejo eficiente, pulcro y transparente de los recursos del Estado, que son de todos los ciudadanos y no de un grupito anidado en influyentes instancias partidarias.

Esa transformación no puede ser posible de la mano de la élite que nos gobierna porque su incapacidad y falta de compromiso están más que probados. En ese contexto, lo mejor que puede acontecer en el ámbito político es la creación de un frente opositor sólido, fundamentado en ejercicio de veeduría, con una postura crítica acompañada por propuestas que abran ventanas de esperanza.

Particularmente creo que ese frente se puede nuclear en torno a Minou Tavárez Mirabal, quien a través del partido Opción Democrática (OD), acaba de dar un paso trascendente, al suscribir una alianza estratégica con la Alianza por la Democracia (APD), que preside Max Puig.

Max Puig, un político de carrera y una figura de Estado, ha comprendido que Tavárez Mirabal es la mejor opción para encabezar ese frente y -por esa razón- ha depuesto sus aspiraciones presidenciales para llevar como candidata presidencial a la distinguida diputada.

Hago un llamado a todas las fuerzas liberales y realmente progresistas del país, a los núcleos sociales, políticos y económicos, sedientos de una ruptura que cambie a este país, a integrarse a ese frente opositor que nos ayude a cambiar de rumbo.

Víctor Castro

El autor es empresario y vicepresidente de Opción Democrática

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